La vitamina D es esencial para la salud ósea, muscular e inmunitaria. Sin embargo, durante
el otoño e invierno, muchas personas experimentan niveles bajos debido a la menor
exposición solar. Mantenerla en rangos adecuados es clave para tu bienestar y rendimiento
deportivo.
¿Por qué es tan importante?
● Favorece la absorción de calcio y fósforo, fortaleciendo huesos y articulaciones.
● Mejora la función muscular, lo que impacta directamente en el rendimiento.
● Modula el sistema inmunitario, ayudando a prevenir infecciones respiratorias.
● Influye en el estado de ánimo, reduciendo el riesgo de fatiga y decaimiento
estacional.
Fuentes alimentarias de vitamina D
Aunque la principal fuente es el sol, algunos alimentos aportan esta vitamina:
● Pescados grasos (salmón, sardina, atún)
● Yema de huevo
● Lácteos fortificados
● Hongos expuestos a la luz solar
¿Cuándo considerar la suplementación?
En otoño e invierno, la radiación UVB es insuficiente para sintetizar vitamina D en muchas
zonas. Por eso, una suplementación guiada por un profesional puede ser necesaria,
especialmente si:
● Pasas mucho tiempo en interiores.
● Tienes piel oscura.
● Presentas fatiga o molestias musculares frecuentes.

Solicita una analítica de vitamina D (25-OH) para conocer tus niveles y ajustar la dosis con
tu nutricionista o médico. No tomes suplementos sin guía profesional.