El descenso de temperaturas y la menor exposición al sol afectan directamente a nuestro
sistema inmunitario. Afortunadamente, una buena alimentación funcional puede ayudarte a
reforzar las defensas y mantenerte en plena forma durante el otoño e invierno.
Nutrientes clave para tu sistema inmune
Vitamina C – Potente antioxidante. Presente en cítricos, kiwi, pimiento rojo y brócoli.
Zinc – Mejora la respuesta inmunológica. Encuéntralo en carnes magras, mariscos y
legumbres.
Vitamina D – Refuerza las defensas frente a infecciones.
Polifenoles y antioxidantes – En frutas del bosque, té verde, cacao puro.
Alimentos aliados
● Caldos naturales con verduras y especias (ajo, cúrcuma, jengibre).
● Frutas y verduras de temporada: mandarina, calabaza, boniato.
● Yogures naturales y kéfir: fuentes de probióticos que fortalecen la flora intestinal.
Hidratación, descanso y ejercicio
No olvides que el sistema inmunitario también depende de hábitos saludables:
Duerme entre 7–8 horas.
Mantén buena hidratación, incluso si no tienes sed.
Realiza actividad física moderada y regular.

Más que “aumentar defensas”, el objetivo es mantener un equilibrio inmunitario óptimo. Un
plan nutricional bien diseñado puede ayudarte a lograrlo sin necesidad de suplementos
innecesarios.